Alimentación y sociabilidad

 

Tan importante como lo que comemos es saber cómo distribuir esta dieta a lo largo del día. Tres comidas principales (desayuno, comida y cena) y dos más ligeras (almuerzo y merienda) en horario regular ayudarán a regular el apetito y el aporte de energía que el cuerpo necesita.  Si es posible, disfrutar al menos una de ellas en compañía de las personas con quien convives, con amigos y amigas, con la familia, etc.

Poner la atención en el momento en que comemos, que compartimos con otras personas, permite disminuir la ingesta compulsiva, disminuye el efecto de comer de forma emocional y mejora la autorregulación emocional.

Come disfrutando los alimentos con todos los sentidos; identificando las emociones y los sentimientos que despiertan y viendo si estás cubriendo la necesidad fisiológica, o si es solo emocional.

Despejar las mesas de pantallas ayudará a lograr un ambiente más placentero, relajado y cariñoso.

Llevar una comida sana y equilibrada empieza en la planificación de las comidas. Que participes en la elaboración de la lista de la compra, la preparación de menús y elaboración de comidas puede contribuir a ello.

 

Para saber más:

Empoderad@s de la Universidad de Granada - Una píldora formativa sobre alimentación saludable

Instituto Navarro de la Juventud
Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra