Equilibrio en el tiempo de conexiónDiversos estudios sugieren que un uso intensivo de redes sociales se asocia con mayor malestar psicológico, especialmente con síntomas de ansiedad o depresivos, así como con problemas de autoestima. Incorporar momentos de descanso digital, alternar con actividades offline y priorizar el descanso nocturno pueden contribuir al bienestar.
Información fiable y pensamiento críticoInternet es una fuente habitual de información sobre salud. Contrastar contenidos, acudir a webs de organismos públicos y consultar a profesionales cuando existen dudas ayuda a tomar decisiones más seguras. Las herramientas digitales y la IA pueden ser un apoyo, pero nunca pueden sustituir la atención profesional y a veces pueden agravar tu malestar.
Redes más seguras y respetuosasLas interacciones online influyen en el bienestar emocional. Promover el respeto, cuidar la privacidad y posicionarse frente al ciberacoso o la discriminación de cualquier tipo contribuye a generar espacios digitales más saludables para todas las personas. Puedes pensar que el uso que hagas o el contenido que publiques puede contribuir a mejorar o a empeorar la salud de otras personas.
Imagen corporal y autoestimaLas redes sociales suelen mostrar imágenes idealizadas y mayormente editadas. Recordar la diversidad corporal y estética, así como conectar con el propio cuerpo desde el autocuidado, puede ayudar a reducir la comparación y fortalecer la autoestima.

El bienestar emocional se construye en múltiples espacios, también en el digital. Hablar con personas de confianza, pedir ayuda cuando algo preocupa y encontrar actividades que generen disfrute y conexión son estrategias protectoras.

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